El primer pasodoble que escribí...
...Y lo dediqué a mi pueblo, Madridejos, mi tierra natal. Fue estrenado el 18 de noviembre de 2000 por la Banda Municipal de Madridejos en el Concierto de Santa Cecilia, con la participación de la Coral Madridejense.
Fue una noche inolvidable, que el paso del tiempo no ha desdibujado la intensidad de las emociones... Además, también fue la primera vez que dirigí una banda, y que además fuera la banda de mi pueblo, constituyó para mí un inmenso honor. Recordaré siempre con agrado la generosidad del entonces director, don Bernardo Alcázar Terriza, que fue mi primer maestro y con quien di mis primeros pasos en la Música, y el calor, la cercanía y hasta el orgullo de mis compañeros, los músicos...
LA OBRA
La obra comienza con una introducción a cargo de los metales, que evocan al legendario Matritellus, para dar paso al primer tema, al que sucede un ritmo de seguidillas manchegas. Sobre ese ritmo emerge un solo de fliscorno basado en el canto de los labradores o gañaná. Esta melodía será reexpuesta por el tutti de la banda con más grandiosidad.
Un recuerdo de la introducción del principio da paso al trío. Para el trío cito la melodía del Himno al Santísimo Cristo del Prado adaptada al tiempo de pasodoble, sobre la que revolotea, al repetirse, un delicado solo de flautín. Tras unos compases de transición, se presenta de nuevo la melodía del Himno al Cristo del Prado, pero convertida en una solemne marcha triunfal, con un potente contrapunto a cargo de los trombones. Una coda pone fin a la obra en un final apoteósico.
Para el trío escribí la siguiente letra. El pasodoble puede interpretarse con o sin letra, a criterio del director:
















